Duki, el trapero argentino, aterriza y arrasa en Madrid
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| Fotografia de Shotbyfrankito |
Lidia Granados Tajuelo
El Wizink Center coreando el nombre del argentino “Duko, Duko”, saltando y dejándose la voz hasta el último minuto, dos horas de música sin descanso. Las luces se encendían y el trapero se despedía, aunque el concierto había llegado a su fin, la energía permanencia.
Como él mismo dice en una de sus canciones “Empezamos tocando pa' treinta personas y ahora te llenamos el estadio”, dicho y hecho, el argentino lo volvió a hacer.
Duki, el cantante argentino más escuchado en la actualidad aterrizaba
hace un mes en España para dar dos conciertos en el Wizink Center, las dos
fechas (24 y 25 de febrero) con los carteles de “sold out” colgados y un estadio abarrotado.
El sábado 25 era el segundo concierto, y aunque hasta por la noche no
empezaba, la fila para entrar al recinto era larga y solo eran las seis de la
tarde, pero ni los copos de nieve alejaron a los fanáticos del estadio. Cuanto
más avanzaba la tarde, más personas se unían a esa cola y la emoción iba en
incremento, algunos jóvenes cantaban, otros se preparaban, hablaban o comían
algo antes de entrar, pero ganas e ilusión no faltaban.
Las siete y media de la tarde, la hora de la apertura de puertas, la
seguridad y los trabajadores revisaban las entradas, con rapidez todos iban
entrando, cada paso más cerca de la puerta era celebrado como una victoria. Ya
se iban oyendo las primeras canciones de Duki por cada rincón del Wizink. Probablemente,
hasta el mismo podría escucharlo desde su camerino.
A las nueve y media de la noche comenzaba el concierto, pero antes
tocaba escuchar al telonero, Leiti Sene y Munic. Después de su actuación todo
el estadio quedó a oscuras, aunque había alguna luz que dejaba ver cómo la
banda que acompañaba al cantante se colocaba en sus posiciones, era una señal
de que ya iba a empezar el espectáculo.
Todos con los móviles grabando en una misma dirección, solo esperando a
que el trapero saliese. Al poco el escenario se iluminó, la banda empezó a
tocar los primeros acordes y el cantante entró con una de sus nuevas canciones,
el público enloqueció. Los fanáticos emocionados gritaban, saltaban, lloraban y
los vídeos se paraban, seguían o grababan a todos los sitios menos al
escenario.
Un espectáculo lleno de energía, una canción tras otra sin prisa, pero
sin pausa, las voces se podían oír desde la calle.
Dos horas después, el argentino se despedía, no definitivamente, de su
público español. Una vez más lo había hecho, había cumplido el sueño que tenía
desde que era un “pibe” como el mismo dice, aunque esta vez en Madrid.
Aunque se fue, el público pedía “otra, otra” sin cesar, aún con las
luces apagadas, los fanáticos sabían que su ídolo podía hacerles ese favor para
cerrar aquella noche con de broche oro, y así lo hizo. Salió a cantar la última
con más energía que nunca.
Y ahora sí, se despedía de Madrid, “Gracias por bancarme siempre, os
amo” decía con la poca voz que le quedaba el cantante argentino.
Pero aunque todo había acabado, la gente seguía con las mismas ganas que antes, pero ahora ya lo habían vivido y disfrutado. Poco a poco el recinto se fue vaciando, con las luces encendidas, fueron saliendo y aún se oían risas, gritos y canciones del Duki cantadas por ellos, pero sin él.
El concierto se había acabado, las puertas se cerraban, esta vez Duki,
había viajado a España y había arrasado en Madrid. El quinto año consecutivo
que el argentino hacía historia en la capital.
¿Qué más sueños tendrá ese “pibe” por cumplir?

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